Pasada la etapa inicial de entusiasmo patriótico, los gobiernos debieron crear poderosos mecanismos para mantener vivo el deseo combativo entre su población y su ejército.
Las campañas de
propaganda funcionan con varios fines: el mantenimiento y reforzamiento del espíritu patriótico y bélico (destacando la justicia de las propias posiciones y la proximidad de la victoria), la canalización de emociones de amor y odio (resaltando los aspectos inhumanos del enemigo, por ejemplo), el impulso a organizaciones asistenciales y sanitarias o la implicación de todos los sectores de la población y la economía en la guerra (estímulo del esfuerzo laboral, ahorro en el consumo, compra de préstamos de guerra).
A esto hay que añadir el control absoluto de la información, con
censura, tanto en la prensa, como en las cartas de los soldados desde el frente.
Un ejemplo de este tipo de campañas propagandísticas, en especial a través de la imagen (carteles, tarjetas postales, etc.),
aquí. Corresponden a diferentes países implicados en la guerra.
Como podéis suponer, la realidad difería muchísimo de lo que defendía la propaganda. En este powerpoint inglés, podéis observar la diferencia entre la propaganda emitida por el gobierno británico (esencial para este país, ya que es un ejército de voluntarios hasta que se impone el servicio militar obligatorio en 1916) y la dura realidad de los frentes.
También podéis ver estos vídeos que reflejan la dureza real de esta guerra (contienen imágenes de gran dureza, podéis no verlos si así lo deseáis).
Aquí y
aquí
Como actividad para esta entrada, os propongo que en "comentarios" expliquéis las dos imágenes que se os presentan. La fotografía es francesa, el cartel es austríaco (por cierto, esta última cayó en un examen el año pasado).
