sábado, 17 de enero de 2009

En los campos de Flandes

El hundimiento de los aliados alemanes (Turquía, Bulgaria, Austria-Hungría) junto con el fracaso de las ofensivas alemanas de marzo de 1918, la llegada de los auxilios norteamericanos y los graves problemas de abastecimiento en el interior del país, hicieron ver al Alto mando militar alemán – verdadero gobierno del país en ese momento- que la guerra estaba irremediablemente perdida y que, si no se quería evitar una derrota masiva y una revolución popular, había que solicitar un armisticio: el 11 de noviembre de 1918 concluye este largo conflicto que marcó la historia del siglo XX.


Los británicos celebran cada 11 de noviembre el Remembrance Day (Día del recuerdo) o también llamado Poppy Day (día de la amapola) en memoria a los caídos en la Gran Guerra y en conflictos posteriores: los veteranos de las diferentes guerras confeccionan poppys de papel que son vendidas por la Real Legión Británica a la gente, que se la pone en las solapas (la amapola es el emblema de los fallecidos en combate).
Hacen referencia a un famoso poema escrito por el teniente coronel John McRae, médico canadiense que escribió “En los campos de Flandes”.


EN LOS CAMPOS DE FLANDES
se mueven las amapolas

Entre las filas de cruces,

Que señalan nuestro sitio;
y en el cielo las alondras,
cantan desafiantes pese a todo,
vuelan oyendo apenas los cañones de abajo.


Somos los Muertos.
Hace pocos días vivíamos,
sentíamos el amanecer,
veíamos el brillo del crepúsculo,

Amábamos y éramos amados,
y ahora yacemos en los campos de Flandes.


Haz tuya nuestra lucha contra el enemigo:

A ti pasamos la antorcha desde nuestras desfallecidas manos;

Hazla tuya para mantenerla en alto.

Si faltas a la palabra que diste a los que morimos

No dormiremos, aunque crezcan las amapolas

En los campos de Flandes.


Una versión ilustrada del poema original, y, aunque de no muy buena calidad, Charlie Brown y sus amigos recitan el poema (en castellano)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En un libro antiguo leí esa poesia y la aprendí de memoria. Yo era pequeña, ya tengo mis años. Te la envío para que veas otra versión de ese estremecedor poema.

En los campos de Flandes

En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que marcan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
su voz apagada por el fragor de los cañones.
Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos auroras, el rojo del crepúsculo,
amábamos, éramos amados.
Ahora yacemos, en los campos de Flandes.
Contra el enemigo proseguid nuestra lucha.
Tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos exangües.
Mantenedla bien en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros los muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas.

Mariano Lázaro dijo...

Realmente muy agradecido por la aportación. Y el poema queda mucho más dramático